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Gestión del Miedo: Cómo convertir esta emoción en un plan de acción

¿Cómo hacer que el miedo nos hable, pero no nos condicione?, ¿sabías que saber escuchar esta emoción puede hacernos tremendamente libres? En este artículo vamos a explicar cómo la gestión del miedo puede ayudarnos a crear un plan de acción.

Todos hemos tenido miedo en algún momento, pero, ¿a qué le tenemos miedo realmente?, ¿a la soledad?, ¿al rechazo?, ¿al fracaso?, ¿miedo a no encajar?, ¿miedo a sentirnos vulnerables? 

Elena García Donoso, Especialista en Gestión del Miedo e Instructora de Firewalking y Alto Impacto, ha sido la ponente de la última openclass, en la cual ha explicado que la determinación debe ser más fuerte que el miedo, venga de donde venga, porque esa determinación es la que hace que demos el paso hacia delante.

La Inteligencia Emocional es un término creado por Salovey & Mayer que se refiere al uso inteligente de las emociones

A menudo, las personas subestimamos la importancia de las emociones en el entorno de trabajo. Por ello, es necesario recordar que las personas somos seres puramente emocionales y aunque solemos pensar que es nuestra razón la que toma las decisiones, en realidad, son las emociones las que verdaderamente guían nuestros actos.

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De esta forma, cualquier relación profesional que mantengamos con un cliente está influenciada en gran medida por el estado emocional tanto del vendedor como del consumidor. Tener un control sobre la inteligencia emocional como profesional de las ventas resulta clave para potenciar cualquier tipo de estrategia comercial. 

Gestión del Miedo

En este sentido, cada vez son más las empresas que demandan profesionales capaces de identificar y gestionar sus emociones propias y ajenas, con habilidades sociales y con capacidad de adaptación a las distintas situaciones. Y por esto, las Escuelas de Negocios debemos apoyar y fomentar la Gestión Emocional y no solo la digitalización y las nuevas tecnologías, porque al final, detrás de todo esto, están las personas.

Muchos miedos de los que tenemos están provocados por la sociedad actual en la cual predomina un ritmo de vida muy rápido, dónde estamos muy expuestos en redes sociales, y tenemos acceso a muchísima información para ver qué está pasando a nuestro alrededor.

Todo esto provoca que se agranden los miedos psicológicos, pero no podemos olvidar que la sociedad somos nosotros, y el mundo no lo cambia una persona, lo cambiamos todos en nuestros mundos pequeños. Cuando nos hacemos más valientes y gestionamos nuestros miedos, lo proyectamos. Cuando hacemos cosas por y para nosotros, inmediatamente empezamos a proyectarlo y generamos una huella mucho más bonita en los demás

El miedo es una emoción incomprendida. ¿Qué sabemos realmente del miedo? No lo conocemos, pero lo juzgamos. Son muchas las personas que ven el miedo como un freno, algo que las paraliza, algo que las bloquea, que las impide hacer lo que quieren, el temor a lo desconocido, incertidumbre…. pero también puede ser una oportunidad para el cambio. 

Por lo tanto, el miedo puede paralizarnos o empujarnos a actuar, depende de cómo lo veamos. Simplemente hay que cambiar esa percepción de enemigo a compañero de vida.

¿Qué es el miedo?

La incertidumbre es el alimento del miedo. Para Albert Espinosa “el miedo es una duda no resuelta”. Igual que tenemos un sistema digestivo o un sistema respiratorio, también tenemos un sistema emocional del cual forma parte el miedo. Nuestras emociones están en el cerebro y son señales adaptativas que el cuerpo ha creado para nuestra supervivencia. 

Gestión del Miedo

Son etiquetas a sensaciones físicas que están ahí para decirnos algo. Tenemos 6 emociones primarias:

  • Alegría.
  • Tristeza.
  • Sorpresa.
  • Miedo.
  • Ira/Rabia.
  • Asco.

Ya en la Antigüedad, los griegos hablaban del miedo. Para ellos, esta emoción nació de la infidelidad mitológica, del Dios de la Guerra y la Diosa del Amor. Miedo y Amor siempre han estado muy relacionados. Los griegos no tenían los avances que tenemos nosotros en neurociencia pero eran grandes observadores del comportamiento humano, y ellos ya identificaron 3 formas en las que el miedo aparece en nuestro cuerpo:

  • Parálisis.
  • Huida.
  • Lucha de negación. 

La magia del pasado es la ciencia del futuro. Hoy, la neurociencia nos dice que el miedo es una de las 6 emociones básicas del ser humano, una de las dos emociones instintivas, junto con la rabia (porque están muy relacionadas con nuestros mecanismos de supervivencia), y una parte imprescindible de nuestro cuerpo (todos, absolutamente todos, tenemos miedo). El miedo viene a avisarnos de algo y tenemos que escucharle.

¿Para qué sirve el miedo?

Todas las emociones tienen una intención positiva y el miedo es la que asegura nuestra supervivencia y nos avisa de un POSIBLE peligro. El miedo es nuestra alarma para hacernos parar y pensar, y el problema es que gestionamos los miedos de hoy con los mecanismos de ayer, por eso tenemos que cambiar nuestra forma de gestionar los miedos de hoy.

Podemos tener miedo, pero no debe condicionarnos

En sociedades occidentales como la nuestra, las necesidades básicas están cubiertas, (tenemos comida, tenemos techo…) hemos ido evolucionando. Nuestras necesidades, a día de hoy, ya no son tan de supervivencia, son más espirituales (queremos ser felices, queremos vivir con un propósito, queremos vivir en plenitud, queremos sentirnos acompañados, etc). 

Por lo tanto, son otro tipo de necesidades que han generado otro tipo de miedos, como los psicológicos: miedo a la soledad, al rechazo, al fracaso… miedos más relacionados con nuestra manera de sentir y con las cosas que hacemos habitualmente.

El miedo como compañero de vida

No debemos de ver al miedo como un enemigo, sino como un compañero de vida que sí nos deja avanzar, solo que nos avisa de qué caminos son más útiles o no. 

Un enemigo:

  • Busca perjudicar.
  • No escucha, no hay diálogo.
  • Solo decide él.

Un compañero:

  • Busca el beneficio común.
  • Colabora y comparte.
  • Decide en función de las circunstancias.

¿Te has planteado alguna vez si a lo mejor el miedo no es el enemigo y en cambio, el enemigo somos nosotros mismos? Cuando decimos, “yo no puedo, es que tengo miedo”, ¿a quién les estamos echando la culpa? Tenemos que escuchar al miedo y tomar decisiones, pero no podemos permitir que el miedo decida por nosotros. 

“Cuando quieres empezar a gestionar el miedo, tienes que entender que es un compañero de vida, porque va a estar ahí siempre, porque te quiere proteger y algo que quiere protegerte no puede ser malo”, destaca Elena García Donoso.

En este sentido, añade que “somos nosotros los que tenemos que actuar como buenos compañeros”. No podemos llevar el miedo por delante, sino, será el propio miedo quien decida por nosotros y no seremos libres. Si lo llevamos detrás, no va a llegar a avisarnos de que hay peligros, y entonces en vez de valientes seremos temerarios y el mundo necesita más valientes y menos temerarios. Al miedo se le lleva al lado, de la mano, como compañero, y cuando surgen esas alarmas en el cuerpo se le pregunta y se ve si tiene sentido o no. Así que recuerda que:

El miedo avisa, pero tú decides

Tipos de miedo

Elena García Donoso destacó, en la ENyDOpenClass, dos tipos de miedos. Por una parte, el miedo real, y por la otra, el miedo irreal o neurótico. Vamos a analizarlos.

El Miedo Real:

  • Es fruto de un peligro sobre la integridad física.
  • El tamaño de la amenaza es igual al tamaño de la respuesta.
  • Sucede en el presente.

El Miedo Irreal o Neurótico:

  • Es fruto de un pensamiento catastrofista o distorsionado.
  • El tamaño de la amenaza es inferior al tamaño de la respuesta.
  • Sucede en el futuro.

De hecho, ¿sabías que el 75% de los miedos y preocupaciones del día a día nunca llegan a suceder?

Si nos dejamos llevar por el miedo viviremos en nuestra mente y no en nuestra vida

¿Cómo se produce el miedo en nuestro cerebro?

El cerebro es el motor de nuestros actos y tiene una única función: sobrevivir. Vivir es cosa nuestra. Él se encarga de que respiremos, como lo hagas es cosa tuya. Y además funciona con señales físicas y químicas.

Concretamente, Elena García Donoso habló del cerebro triuno, una clasificación propuesta por Paul McLean en la década de los 60. El cerebro triuno responde a una clasificación basada en la evolución del ser humano como especie.

  • La parte Neocórtex: Es la base del pensamiento humano, lo que nos diferencia del resto de los animales. Es aquí donde tienen lugar las funciones cognitivas superiores como la racionalidad y el lenguaje. Su desarrollo comienza desde que el bebé nace, pero las conexiones no están listas para funcionar, aproximadamente, hasta los dos-tres años de edad. Entonces los/as niños/as comienzan a tomar decisiones, y no llegan a entender porque las nuestras como adultos prevalecen a las suyas. Curiosamente, coincide con la etapa de las rabietas. El neocórtex termina de madurar finalmente a la edad de 20 años aproximadamente.
  • El cerebro emocional: También conocido como sistema límbico, está situado en la parte central del cerebro y contiene el hipocampo, centrado en la memoria y en la orientación, y la amígdala, que es el centro de control de las emociones y encargada de activar un gran número de patrones de actuación. Por ejemplo, si una vez un perro nos intentó morder, esta parte del cerebro será la encargada de dirigir nuestras conductas para evitar que esa situación del pasado se pueda repetir y hará que no queramos acercarnos a los perros.
  • El cerebro reptiliano: se localiza en la parte inferior y trasera del cráneo. Sería la parte más antigua y primitiva encargada de las funciones básicas y de supervivencia y de los instintos. No es capaz de aprender, vive en el aquí y el ahora, es decir, es pura impulsividad. Es el encargado de las funciones de nuestra supervivencia a nivel inconsciente, es decir, se encarga de que respiremos, de que durmamos, de que hagamos la digestión…

Pero es importante destacar que la química también juega su papel. Los mensajeros químicos de nuestras emociones son los neurotransmisores, sustancias químicas que pasan de unas neuronas a otras dando mensajes en función de los que estamos sintiendo. 

Concretamente, los neurotransmisores del miedo son: 

  • Cortisol.
  • Norepinefrina.
  • Citoquinas.
  • Histamina.

Esto significa que no podemos impedir la aparición de las reacciones del miedo, pero sí podemos regularlas.

¿Qué ocurre en el cerebro durante el proceso del miedo?

En el proceso del miedo hay tres grandes protagonistas: 

  • La Amígdala (cerebro emocional).
  • El Córtex prefrontal (la razón).
  • El hipocampo (la biblioteca de nuestros recuerdos).

¿Cómo empieza el miedo?

Sucede un estímulo, puede ser externo, como por ejemplo un ruido, o puede ser interno (un pensamiento). Ese estímulo llega a nuestro cerebro a través del tálamo (encargado de distribuir la información). Cuando hay señales emocionales, el tálamo manda la información a la amígdala (emoción). La amígdala es la alarma del cerebro. Si la alarma no percibe peligro, deja que el flujo continúe. Pero cuando la amígdala detecta que sí hay algún tipo de peligro, bloquea las funciones del cuerpo para dar prioridad al mecanismo de supervivencia y se produce un secuestro emocional. Es aquí cuando sentimos esas sensaciones de parálisis, de huida, de lucha…

Cuando esto sucede, por ejemplo, que nos hagan hablar en público y no seamos capaces, la amígdala impide que la información llegue a nuestro córtex prefrontal (parte encargada de racionalizar) y no podemos decidir. Por eso decimos que el miedo nos bloquea, porque sube la emoción y baja la inteligencia, y esto tenemos que equilibrarlo, es decir, subir la inteligencia y equilibrar la emoción. 

Gestión del Miedo

Pero, ¿cómo empezamos a hacer esto? En el momento en que sentimos estas emociones, lo primero que hay que hacer es dejar lo que estemos haciendo en ese momento y respirar despacio y profundo.  Tenemos que hablar con nuestro cerebro y darle a entender que estamos bien, porque si esto no es así, y el córtex prefrontal no se activa, no podemos razonar. Por eso no se puede construir nada desde el miedo. 

El miedo es una emoción instintiva, como la rabia, son las dos emociones que van directas a la amígdala y que pueden ocasionar este proceso. En cambio, las emociones reactivas como son la alegría y la tristeza, sí permiten que el flujo continúe, permitiendo que la amígdala y el córtex prefrontal estén más equilibrados.

El ser humano primero siente y luego piensa

No podemos tener miedo al miedo. El miedo nos está avisando y a veces hay que hacerle caso. Algunos lo llaman intuición, un proceso cognitivo que se salta las fases intermedias, pasando del punto de partida al punto final. Esto puede ocurrir porque se han vivido situaciones parecidas. Por lo tanto, no hay que temer al miedo, sino que hay que escucharlo y racionalizarlo.

¿Cómo convertir el miedo en un plan de acción?

Elena García Donoso ha sacado un Plan de 6 pasos: 

  1. Reconocer y contextualizar. Perder miedo al miedo.
  2. Identificar las señales del cuerpo. Pensamientos, conducta y cuerpo.
  3. Encuentra tu «para qué». Tu motor, sólo el tuyo.
  4. Entrevista a tu miedo. Racionaliza y acota.
  5. Decide. Sí o no.
  6. Actúa. Da ese paso adelante.

Vamos a desglosarlas un poco más.

Reconocer y contextualizar: Las grandes etiquetas a los problemas no se pueden gestionar.

  • Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Si tenemos miedo, tenemos miedo.
  • Contextualizar y acotar. Este es un paso muy importante. Las grandes etiquetas son el punto de partida, pero no el inicio del plan. Si tienes miedo al rechazo, por ejemplo, un truco que recomienda Elena García Donoso es preguntarse 3 veces “¿Qué me da miedo de esa gran etiqueta, en este caso el rechazo? Un ejemplo: “Me da miedo fracasar por no sacar mi proyecto adelante”. Una vez sabemos realmente por qué tenemos miedo al fracaso, conseguiremos el objetivo de nuestro plan de acción.

Identificar las señales del cuerpo: El cuerpo a veces tiene la sabiduría que a nosotros nos falta. El miedo genera cambios en nuestro cuerpo en tres  niveles: 

  • Pensamientos (cambios neurológicos): El lenguaje crea realidades. ¿Cómo te hablas?, ¿qué te dices?
  • Conducta (cambios mentales): Los cambios en la mente provocan cambios en las acciones. ¿Retrasamos decisiones?
  • Reacciones (cambios fisiológicos): Toda emoción implica un cambio en nuestro estado fisiológico. ¿En qué parte de tu cuerpo sientes la emoción?

Encuentra tu para qué:

Soñar en grande para accionar en pequeño.

  • Tiene que ser un «para qué» del ser, no del tener.
  • Tiene que ser tuyo y tiene que estar muy relacionado con tus expectativas.
  • Libera dopamina.

Entrevista a tu miedo:

Subamos la inteligencia para disminuir la emoción. El miedo sólo tiene una pregunta: ¿Y si…? Pero nosotros tenemos muchas más para conocerlo, comprenderlo y decidir.

Gestión del Miedo

  • ¿Qué me da miedo?
  • ¿Para qué me está alertando?
  • ¿Cuál es la intención positiva del mensaje?
  • ¿Es un miedo real o irreal?
  • ¿Cómo de probable es que pase?
  • ¿Es presente o un futuro incierto?
  • ¿Cuál es el mejor escenario?¿Y el peor?
  • ¿Cuál va a ser tu plan B?

 

Una vez hemos dado respuesta a todas estas preguntas, nos daremos cuenta de que ya tenemos un plan y de que a mayor racionalización, más se disminuye la intensidad del miedo.

Decide:

Solo se equivocan los que toman decisiones. Duele más la incertidumbre del miedo que tomar una decisión.

  • Es una pregunta de SI o NO.
  • Tan valiente se es para decir que SÍ como para decir que NO.
  • Ante un «NO dudoso» ponte una fecha para revisar tu plan y mientras, para.

Actúa

Ningún miedo se supera solo pensando.

  • No sabes de lo que eres capaz hasta que lo intentas.
  • Dejar atrás la fase de «pensar» y comenzar la fase de «hacer» hace que sueños, metas y objetivos salgan de la mente para crecer en la vida.
  • Actuar de forma diferente crea nuevas conexiones neuronales en el cerebro y te abre nuevos caminos.

Es una emoción que nos hace inmensamente libres si aprendemos a gestionarla.

¿Para qué sirve gestionar el miedo?

6 grandes miedos influyen en nuestro día a día. El fracaso, el rechazo, el éxito, la soledad, enamorarse y el cambio.

En la vida profesional:

  • Ayuda a sacar el máximo rendimiento de los líderes permitiendo la innovación.
  • Fomenta un estilo de liderazgo entre la emoción y la razón.
  • Incrementa el potencial de los equipos de alto rendimiento.

En la vida personal

  • Nos hace libres de sentir, pensar y hacer.
  • Abre un abanico de alternativas nuevas a antiguos temores.
  • Da rienda suelta a tu autenticidad.

En definitiva, el miedo avisa, pero nosotros decidimos. Tenemos que trabajar para que nuestra determinación sea más fuerte que nuestro miedo. El miedo nos llega a fortalecer porque nos hace más dueños de nuestros actos, es decir, cuando somos capaces de sentir esa emoción, sentir qué está pasando, y aún así avanzar, nos damos cuenta de que sí somos nosotros los que decidimos, y no nuestro miedo. 

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Lo que pensamos tiene un efecto directo en cómo nos sentimos, por lo tanto, los pensamientos negativos hay que dejarlos a un lado, para así, poder hablar con nuestro miedo de manera racional. Y no podemos olvidar que las cosas más bonitas de la vida, están al otro lado del miedo.

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